Alfredo en el Club

 

EL CLUB SOCIAL MIRAFLORES

Transcurrían los primeros días de la primavera de 1936, Lima aún percibía el calor de la llama olímpica y las tertulias fraternales mantenían vivos los recuerdos y pasiones de nuestro paso por Berlín. Un ilustre miraflorino el General Benavides, ocupaba el sillón presidencial. La gran capital mostraba el desborde urbano de Lima cuadrada, dando paso a una moderna arquitectura residencial, que combinaba fierros y cemento en un perfil de ciudad jardín: Miraflores. Pedro C. Ureña, vecino notable del joven distrito de Miraflores, acoge en su residencia de Grimaldo del Solar 436 a un grupo de amigos para dar partida de nacimiento a una Institución Social, que además de estrechar los vínculos fraternales y vecinales, los identificara afectivamente. Es un veintisiete de setiembre de 1936, allí se funda el Club Social Miraflores en respuesta a las inquietudes de muchos vecinos que ansiaban contar con un centro de extensión familiar para su esparcimiento.

Por aquel entonces las actividades de la gran capital estaban centralizadas en la vieja Lima virreinal, el comercio, la banca, las actividades artísticas y culturales, etc. Eran tiempos en que las distancias aparecían largas y trasladarse hacia Lima era casi un viaje. Felizmente Miraflores mostraba ya los encantos de su propio dinamismo que perfilaba el futuro traslado del centro limeño al nuevo y floreciente Miraflores. Eran tradicionales los paseos por el parque en las noches tibias y luego de las misas del mediodía y poco a poco Miraflores iba sustrayendo a las tres veces coronada villa, parte significativa de sus atractivos. Así fueron trasladándose parte de las actividades comerciales, institucionales, bancarias, así como de las manifestaciones artísticas y culturales, convirtiendo al joven distrito en un nuevo punto de encuentro.

En Miraflores se habían asentado familias limeñas, cambiando sus viejos solares por casas con acogedores jardines. En estas circunstancias resultaba lógico un cambio en el tradicional y gregario concepto de institución social que por entonces primaba dando paso a la creación del Club, en ese entonces denominado "CASINO DE MIRAFLORES". La casa de don Pedro Ureña en Grimaldo del Solar fue testigo de las primeras inquietudes de sus fundadores, luego fueron los ambientes de su sede institucional en el número 250 de la calle Schell, para trasladarse por un buen tiempo a la Avenida Ricardo Palma 250, antes del inmueble que actualmente ocupa en el Malecón de la Reserva.

No escapa al conocimiento general el notable impulso y desarrollo que han venido caracterizando a nuestra institución, denominada "CLUB SOCIAL MIRAFLORES", a partir de 1974 por acuerdo de asamblea general. Aquel reducido grupo de socios de sus años iniciales así como aquellos modestos ambientes de sus primeras reuniones, que hoy evocamos con nostalgia, merced al esfuerzo común, se ha proyectado en forma vigorosa hasta constituir hoy una de las más caracterizadas instituciones no sólo de Lima, sino del país. Un recuento de la membresía del Club Social Miraflores, permitiría identificar a innumerables personalidades y figuras sobresalientes de la vida pública peruana, entre los que a manera de ejemplo, recordamos a don Gerardo Balbuena, David Aguilar Cornejo, José Carlos Bernales, Luis E. Valcárcel, Luis Gallo Porras, Edgardo Rebagliati, entre otras notables personalidades de esa época.

Hemos trazado, una sucinta semblanza de nuestra Institución Social, que nació en condiciones muy modestas pero que tuvo el amparo monitor de señeras figuras de nuestra vida pública y que gracias al tesonero empeño de estamentos emergentes de nuestra vida ciudadana, ha logrado alcanzar niveles preponderantes en el concierto de la vida social del país. Hoy puede decirse, con justificado orgullo, que el Club Social Miraflores es un verdadero crisol de hombres y mujeres que gracias a su inteligencia y a su capacidad de trabajo le han otorgado a nuestra querida institución una fisonomía ejemplar. Y, aun más, gracias también al espíritu unitario de sus integrantes está avanzando hacia mejores destinos.

Sería muy largo referirnos a tantas y tan notables figuras de nuestra querida institución, y preferimos, por ello, al terminar estas líneas, no extendernos para evitar la ingratitud de nuestra frágil memoria y en homenaje a nuestros fundadores, nos limitamos a transcribir el Acta de Fundación de nuestro Club en la cual aparecen las firmas de los integrantes de la primera Junta Directiva, Calificadora y Revisora de Cuentas, que cincuenta años más tarde suscitan en nosotros los cálidos sentimientos de la gratitud, que hacemos extensivos a todas las Juntas Directivas que han antecedido y que trabajaron con dedicación y cariño por lo que constituye el Club Social Miraflores, que hoy mostramos con orgullo.

 

 

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